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África impulsa la investigación biotecnológica de vanguardia

África impulsa la investigación biotecnológica de vanguardia

África no es solo nuestro continente vecino, su creciente peso en el sistema político y económico internacional lo convierten en el foco de los inversores, aunque siga siendo todavía un continente enigmático para muchos. Todos conocemos que los problemas más graves de los países en desarrollo se refieren a salud, pobreza y hambruna.  Cada año millones de africanos fallecen a causa de enfermedades que son fácilmente prevenibles y tratables y la FAO nos dice que 239 millones de africanos sufren de hambre y desnutrición. Con estas cifras, me pregunto:

¿Puede la investigación en biotecnología ayudar a resolver estos problemas globales?

Hace ya varias décadas que encontramos algunas respuestas, por ejemplo, cuando la biotecnología verde introdujo nuevas variedades de cultivos de gran rendimiento, doblando la producción mundial de cereales. Sudáfrica llevan 22 años plantando maíz, algodón y soja transgénico según leo en la web del ISAAA AfriCenter. Sin embargo, al no tener experiencia profesional en este campo prefiero hablaros de los avances en Biomedicina y de cómo la biotecnología roja o sanitaria está contribuyendo desde África a ofrecer soluciones a los problemas de salud en el mundo. Una de las sorpresas bonitas que te llevas al ir a trabajar a un país africano es que nada es como te lo imaginabas, es siempre mejor, tus expectativas se verán superadas por la realidad. Aunque muchos países estén clasificados “en desarrollo” os sorprenderá conocer que tienen laboratorios de biología molecular y genómica con los mismos estándares de calidad que exige la regulación europea.

Científicos africanos están colaborando cada vez con más peso en el desarrollo del conocimiento médico en el campo de los dispositivos de diagnóstico, aunque por supuesto aún hay carencia de capital humano altamente cualificado al igual que siguen haciendo falta infraestructuras, como informa Africabio. Esta asociación se dedica a fomentar desde Pretoria (Sudáfrica) el uso seguro, responsable y ético de la biotecnología agrícola, sanitaria, industrial, medioambiental y marina. Fue uno de los miembros fundadores del Consejo Internacional de Asociaciones de Biotecnología (ICBA) y cada año celebra la Convención Bio Africa.

Las políticas de los países africanos están evolucionando gradualmente hacia la incorporación de la innovación y la ciencia y la tecnología. La Sociedad de Biotecnología de Nigeria (BSN) promueve el sector biotecnológico desde 1981, incentivando la colaboración entre la comunidad local e internacional. Nigeria creó en Abuja el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Farmacéutico (NIPRD) en 1987, donde se investigó, desarrolló y patentó el famoso neoplásico Niprisan para la anemia de células falciformes, utilizando un remedio tradicional a base de hierbas. La historia completa de este medicamento la podéis leer en este libro https://www.taylorfrancis.com/chapters/edit/10.1201/b22167-8/story-niprisan-charles-wambebe .

Apenas en 2009 sólo 16 de los 55 países de la Unión Africana tenían aprobadas leyes y regulaciones para aplicaciones relacionadas con la biotecnología moderna, los procesos, organismos o sistemas biológicos usados para producir productos destinados a mejorar la vida humana. Pero en las últimas décadas han ido surgiendo programas para desarrollar las capacidades adecuadas en biotecnología, como el BIO-EARN. Igualmente varios gobiernos empezaron a impulsar la creación de centros independientes e incubadoras de biotecnología para fomentar las asociaciones público-privadas, por ejemplo el Centro de Información sobre Biotecnología de Kenia (KEBIC) fue creado en 2013 y uno de los primeros centros multidisciplinarios de África, el BioPark Mauritius, se creó en marzo del 2016 para atraer empresas investigadoras en ciencias de la salud. En Mali encontramos el West Africa Biotechnology Information Center. En Zambia la incubadora Samed es un actor importante en la industria de dispositivos médicos y también en este país está el Instituto Biovac que produce vacunas desde 2003.

Más ejemplos de centros innovadores son el Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología (ICGEB) en Ciudad del Cabo y el centro de Información de Biociencias de Uganda (UBIC) situado en Kampala. BioInnovate Africa, financiada por SIDA (Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional), tiene su sede en el Centro Internacional de Fisiología y Ecología de Insectos en Nairobi y apoya a científicos e innovadores para vincular ideas, invenciones y tecnologías de investigación de base biológica con las empresas y el mercado de Burundi, Etiopía, Kenia, Tanzania Uganda y Ruanda. Todos recordamos Ruanda como el pequeño país que fue testigo de un drama humanitario en 1994, sin embargo hoy es un ejemplo de cómo transformarse en un país favorable para los negocios, con crecimientos anuales cercanos al 8%, por no hablar de que ha sido el primer país africano en alcanzar un acceso universal a la salud.

Las instituciones de educación superior africanas también han ido desarrollando sus propios centros de investigación en biotecnología, por ejemplo el Instituto de biotecnología de la Universidad de Addis Ababa (Etiopía), el Instituto de Biotecnología Microbiana y Metagenómica de la Universidad de Western Cape en Sudáfrica, el Instituto Noguchi en Ghana, el Instituto de Investigación en Biotecnología (IBR) de la Universidad Jomo Kenyatta (JKUAT) en Kenia, el Instituto de Biotecnología Forestal y Agrícola (FABI) de la Universidad de Pretoria, el Egypt Biotechnology Information Center (EBIC) de la Universidad de El Cairo, etc. Casi todos los países tienen centros de investigación del sector público o universidades consideradas líderes nacionales en investigación en salud. Si queréis consultar más información o contactar con redes de intercambio de información relacionada con la bioeconomía, podéis consultar la web del observatorio de bioeconomía de África Oriental, https://bioeconomy.easteco.org

LaGray Pharmaceuticals en Ghana, Acorn Technologies (Sudáfrica), el fondo de capital riesgo Bioventures (Sudáfrica), el Instituto Malgache de Investigación Aplicada (IMRA) en Madagascar, la marroquí Cooper Pharma, el Instituto de Investigación Médica de Kenia (KEMRI) o el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Farmacéutico de Nigeria y Xechem (Nigeria) puede decirse que fueron intentos pioneros de desarrollar la capacidad tecnológica, crear oportunidades económicas y retener el talento para resolver problemas nacionales de salud. Tiene mucho mérito hacerlo en un continente significativamente afectado por la fuga de cerebros, sin embargo, no ha sido fácil encontrar ejemplos, la contribución de los países africanos a la innovación en salud no está bien documentada.

En 2015 se creó Nawah Scientific, el primer centro de investigación multidisciplinario privado en Egipto. Nawah en árabe significa «núcleo» porque la filosofía de esta exitosa empresa es aportar sus equipos avanzados y especializados en ciencias médicas para hacer miles de análisis de muestras remitidas por científicos desde países de todas partes del mundo. Su historia la conocí el año pasado cuando quedaron finalistas del Africa Netpreneur Prize Initiative (ANPI), el premio Netpreneur de África es una iniciativa de Jack Ma (fundador de Alibaba) para ayudar a emprendedores africanos. El fundador y director ejecutivo de Nawah, el Dr. Omar Sakr declaró entonces que “La mayoría de los problemas africanos se pueden reducir a la ciencia y, al empoderar a los científicos africanos liberamos su potencial para resolver los problemas africanos”. Precisamente la Agenda 2063 de la UA reconoce a la ciencia, la tecnología y la innovación como herramienta multifuncional y facilitadora para lograr los objetivos de desarrollo continental. Esta Agenda hace hincapié en que el crecimiento sostenido, la competitividad y la transformación de la economía africana requerirá inversiones en nuevas tecnologías e innovaciones en áreas como educación, salud, agricultura y energía limpia. Volviendo al tema de la salud ¿Sabíais que África importa actualmente más del 80 por ciento de sus consumibles farmacéuticos y médicos? Algo insostenible para un mercado de 1.200 millones de personas. Cierto es que cada país atiende a realidades políticas diversas y sus retos sociales no son pocos, los entornos económicos muchas veces no son favorables, pero los países son conscientes que han de crear industrias locales. El informe Healthcare and Economic Growth in Africa, dice que para el año 2030 se crearán en África hasta 16 millones de puestos de trabajo en el sector sanitario.

Como decía, no hay que temer desarrollar con socios africanos nuestros ensayos clínicos porque los estándares de calidad son los mismos que rigen en los países de la UE, como descubrí en el 2016 en el Congreso del consorcio EDCTP (Asociación de Ensayos Clínicos de Europa y los Países en Desarrollo) que se celebró en Lusaka (Zambia). El EDCTP es un instrumento europeo destinado a  financiar proyectos científicos en países del África subsahariana cuyo objetivo sea reducir la carga social y económica de las enfermedades relacionadas con la pobreza, acelerando el desarrollo clínico de métodos eficaces, seguros y accesibles para enfermedades como el VIH / SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades infecciosas desatendidas.  Precisamente uno de los socios del EDCTP es Amref Health Africa (AHA), cuyo laboratorio central en Nairobi es un centro acreditado para el diagnóstico biomolecular que está realizando PCRs e impartiendo formación continuada desde que impactó la pandemia. Por cierto, están buscando personal especializado para poder atender la demanda de servicio que le solicitan las autoridades sanitarias, lo comento por si alguno está deseando trabajar en Nairobi. África no es un país, hemos visto que sólo algunos países africanos están a la cabeza en desarrollo industrial y científico, claramente Sudáfrica es la economía más industrializada, tecnológicamente avanzada y diversificada del continente africano pero afortunadamente se van incrementando los títulos de ciencia e ingeniería de alta calidad en diversas economías innovadoras. ¿Sabíais que ya existen Universidades de Sudáfrica, Egipto y Túnez entre las cincuenta del mundo que más publicaciones tienen cada año en los estudios STEM?.

Siento haber superado por mucho la extensión máxima que me sugerían mis amigos de la AcB, así que gracias por leerme, me despido esperando haberos despertado un poquito la curiosidad por conocer mejor la realidad científica y el potencial que la biotecnología médica tiene en África.

 

Irene Tato Presidente del patronato español

Amref Salud África

itato@amref.es

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Twitter  @itato

Abril 2021

Irene Tato
itato1970@gmail.com

Consultora de comunicación sociosanitaria desde 2004, dirigiendo la agencia de comunicación SC. Anteriormente fue durante 10 años profesora universitaria de periodismo médico, gestión de la comunicación y marketing. Combina la consultoría en RRPP con acciones de Patients advocacy. Actual Secretaria de la AcB desde octubre 2014.